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6 cosas que los adultos suelen tener en común si crecieron con distanciamiento emocional.

azz azz 11 min de lectura

Paso 2: Aprende a tomarte en serio tus propios sentimientos.

Intenta reflexionar regularmente sobre tres preguntas sencillas:


¿Qué siento?

¿Qué necesito?

¿Qué puedo hacer ahora por mí mismo?

Parece sencillo, pero para alguien que ha estado acostumbrado a fijarse principalmente en los demás durante años, esto puede resultar sorprendentemente difícil.


Paso 3: Practica con límites saludables

Un límite no tiene por qué ser agresivo.

Hoy no puedo hacerlo.

Lo pensaré un momento.


No me siento cómodo con eso.

No puedo ayudarte con eso esta vez.

Estas no son afirmaciones egoístas. Son maneras de aclarar cuáles son tus límites.

Paso 4: Busca relaciones donde haya seguridad emocional.


Las relaciones seguras pueden ayudarte a adquirir nuevas experiencias.

La gente está escuchando.

Personas que respetan tus límites.

No tienes que adivinar constantemente lo que la gente está pensando.


Personas que permiten margen para los errores y la vulnerabilidad.

Este tipo de experiencias pueden ayudar a cambiar gradualmente las viejas percepciones.

Paso 5: Considere la posibilidad de obtener ayuda profesional.

Cuando los patrones de comportamiento están profundamente arraigados o tienen un impacto significativo en las relaciones, el trabajo o el funcionamiento diario, puede resultar útil hablar con un psicólogo u otro profesional cualificado.


Para algunas personas, las terapias centradas en el apego, el trauma, la autocompasión o la negligencia emocional pueden ayudarles a comprender mejor los patrones antiguos y a desarrollar nuevas formas de afrontarlos.

Un recuerdo importante

Una infancia marcada por la distancia emocional no tiene por qué determinar cómo será el resto de tu vida.

Es posible que hayas crecido con poca validación emocional y, sin embargo, aprendas a tomarte en serio más adelante.


Puedes aprender a establecer límites.

Puedes aprender a expresar tus sentimientos con palabras.

Puedes aprender que no todas las decepciones significan que alguien te abandonará.

Puedes aprender que el descanso no es algo que tengas que ganarte primero.


Y quizás lo más importante: puedes construir poco a poco una relación contigo mismo en la que ya no te trates como si constantemente tuvieras que demostrar que eres lo suficientemente bueno.

El pasado puede explicar por qué han surgido ciertos patrones. Pero no tiene por qué determinar las decisiones que tomes hoy.

Sanar no significa borrar el pasado. Significa aprender a tratarse de manera diferente en el presente.❤️

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