Escucha a tu cuerpo, te está hablando.
Ninguno de estos síntomas, por sí solo, significa necesariamente algo grave. Pero si se repiten, se acumulan o se intensifican, es fundamental consultar con un médico. Una colonoscopia, por ejemplo, es un examen sencillo y rápido que se realiza con sedación leve y permite detectar y extirpar pólipos antes de que causen problemas.
Cuidarse a uno mismo también significa aprender a escucharse de verdad.
