Escuchar tu intuición es la clave para evitar errores.
A veces tendemos a buscar una respuesta universalmente válida, un significado predefinido. Pero este tipo de gesto no tiene una interpretación única y definitiva.
El factor crucial es el equilibrio entre la intención, el contexto y los propios sentimientos.
Confía en ti mismo: si el momento te resulta agradable, déjalo ir; si te molesta, ya sabes la respuesta.
En definitiva, comprender a los demás siempre comienza por escucharse a uno mismo. El lenguaje corporal y la interpretación de los gestos se vuelven entonces esenciales para comprender mejor estas situaciones.
