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¿Debería permitirse que un niño mayor de 7 años duerma en la cama de sus padres? Esto es lo que los padres deben saber.

azz azz 11 min de lectura

Los terrores nocturnos y las pesadillas deben tomarse en serio.

Incluso cuando los niños crecen, pueden seguir teniendo miedo a la oscuridad, despertarse de pesadillas o sentirse inseguros cuando la casa está en silencio. Estas experiencias no deben ser motivo de burla ni rechazo.

Si tu hijo te cuenta una pesadilla, lo primero que puedes hacer es ayudarle a calmarse. Háblale con voz tranquila, escucha lo que le asusta y demuéstrale que te tomas en serio sus sentimientos.

No es necesario confirmar que aquello que el niño teme sea realmente peligroso. Por ejemplo, puedes decirle que el sueño le dio miedo, pero que ahora está a salvo.

¿Cómo ayudar al niño a sentirse más seguro?

1. Hablar juntos durante el día.

Puede ser difícil averiguar qué le preocupa a tu hijo en mitad de la noche. En lugar de eso, intenta hablar sobre el sueño durante el día, cuando todos están tranquilos.

Pregúntale a tu hijo qué piensa al irse a la cama, si hay algo en particular que le dé miedo o si simplemente le gusta dormir cerca de ti. Escucha sin presionarlo para que dé una respuesta concreta.

2. Crea una rutina nocturna regular.

Una rutina predecible puede facilitar la hora de acostarse. Podría consistir en cepillarse los dientes, ponerse el pijama, leer un cuento y charlar un rato antes de apagar las luces.

Intenta realizar prácticamente las mismas actividades a la misma hora todas las noches. Limita el tiempo frente a las pantallas durante la última media hora antes de acostarte y asegúrate de que tu habitación sea un lugar tranquilo y confortable.

Las rutinas regulares y un entorno seguro para dormir también se recomiendan en las guías sobre el sueño infantil que ofrecen los profesionales de la salud. Puedes leer más sobre buenas rutinas de sueño para niños aquí.

3. Haz que la cama de tu hijo sea acogedora.

Tu hijo puede participar en la elección de la ropa de cama, una luz nocturna o un peluche si lo desea. Pequeñas decisiones pueden hacer que la habitación sea más personal y darle al niño una sensación de control.

No es necesario que la habitación sea perfecta. El objetivo es que el niño la perciba como un lugar agradable y seguro para dormir.

4. Prueba una transición gradual.

Si tu hijo quiere aprender a dormir en su propia cama, puedes hacerlo paso a paso. Puedes sentarte junto a la cama un rato mientras se calma y luego ir reduciendo gradualmente el tiempo que permaneces a su lado.

Si tu hijo se despierta durante la noche, puedes entrar, escucharlo y calmarlo antes de ayudarlo a volver a su cama. Puede que lleve tiempo, y algunas noches irán mejor que otras.

Lo más importante es ser constante sin ser severo. El niño necesita comprender lo que va a suceder, y también saber que puede obtener ayuda cuando realmente la necesite.

¿Compartir la cama con el niño puede ser perjudicial después de los siete años?

No es correcto afirmar que compartir la cama conlleva automáticamente dependencia emocional o problemas de salud mental. La investigación sobre esta práctica entre padres e hijos es compleja, por lo que conviene ser cauteloso al sacar conclusiones definitivas.

Es más importante analizar si el arreglo funciona para el niño y la familia. ¿Duerme lo suficiente el niño? ¿Descansan los padres? ¿Se siente el niño más seguro o le genera cada vez más ansiedad dormir solo?

Si su hijo tiene problemas de sueño persistentes, pesadillas frecuentes o inquietud intensa por la noche, puede ser útil consultar con un médico u otro profesional de la salud cualificado. El Servicio Nacional de Salud (NHS) también ofrece consejos sobre pesadillas y problemas de sueño.

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