Estos resultados provienen principalmente de estudios in vitro. Sin embargo, plantean interrogantes importantes sobre los beneficios de incorporar el orégano a nuestra vida diaria, especialmente con la llegada del otoño y el invierno, cuando comienzan a circular algunas dolencias estacionales. Unas hojas frescas en una infusión, un chorrito de aceite aromatizado sobre verduras asadas… las maneras de incluirlo en tus comidas son infinitas.
En definitiva, el orégano demuestra que, a menudo, las mejores cosas ya están en nuestra cocina.
