– **Estrés emocional:** El estrés emocional y la ansiedad pueden empeorar la urticaria existente o provocar nuevos brotes, lo que pone de manifiesto la conexión entre la mente y el cuerpo. Las técnicas de manejo del estrés, como la atención plena y los ejercicios de relajación, pueden ser útiles. – **Factores ambientales:** Los cambios de temperatura, humedad y la exposición a la luz solar también pueden actuar como desencadenantes. Por ejemplo, algunas personas pueden desarrollar urticaria después de nadar en agua fría o tras exponerse a un calor extremo.
Tratamiento y manejo de la urticaria
Si bien muchos casos de urticaria se resuelven espontáneamente y no requieren tratamiento, los brotes persistentes o graves requieren intervención médica. Las opciones de tratamiento suelen incluir:

– **Antihistamínicos:** Los antihistamínicos de venta libre o con receta médica pueden aliviar la picazón y reducir el tamaño de las ronchas al contrarrestar los efectos de la histamina. Los antihistamínicos más recientes, también conocidos como antihistamínicos de segunda generación, suelen ser los preferidos porque causan menos sedación y tienen menos efectos secundarios. – **Corticosteroides:** En casos más graves, un médico puede recetar comprimidos o inyecciones de corticosteroides para controlar la inflamación y aliviar rápidamente los síntomas.
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