Como resultado, algunas personas pueden evitar situaciones sociales debido a la inseguridad o la frustración.
Sin embargo, el aislamiento social tiene muchas causas posibles y no significa por sí solo que una persona tenga demencia.
9. Cambios en el estado de ánimo o la personalidad
Además de la memoria, el comportamiento y el estado de ánimo también pueden cambiar.
Por ejemplo, una persona que suele ser tranquila y flexible puede irritarse, ponerse ansiosa o desconfiada con facilidad. Por el contrario, otra persona puede volverse notablemente pasiva o perder interés en actividades que antes le resultaban importantes.
Estos cambios pueden tener diversas causas, por lo que es importante tener una visión global y no interpretar un cambio de comportamiento de forma aislada.
10. Dificultad creciente para realizar las actividades diarias de forma independiente.
Una señal importante es cuando alguien necesita gradualmente más ayuda con las actividades diarias.
Esto puede comenzar con cosas pequeñas, como problemas con el papeleo o las compras. Más adelante, tareas más complejas como cocinar, organizar los medicamentos o viajar de forma independiente pueden volverse más difíciles.
Cuando una persona muestra una menor independencia funcional que antes, una evaluación médica puede ayudar a determinar la causa.
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