Algunos perros se vuelven sorprendentemente cariñosos, mientras que otros buscan la soledad. Este cambio de personalidad puede resultar sorprendente, pero a menudo refleja una necesidad de tranquilidad. Si tu compañero parece más ansioso, desorientado o irritable, no lo regañes: está pasando por un periodo de adaptación. Tu paciencia y tu presencia serán su mayor apoyo.
Menos apetito, más sueño

¿Un comedero siempre lleno o un perro que ignora las golosinas? Son señales que no debes pasar por alto. El gusto, el olfato y la digestión cambian con la edad. Elige alimentos más apetitosos, digeribles y fáciles de masticar. En cuanto al descanso, no te preocupes si tu perro duerme la mayor parte del día: es su forma de recargar energías. Crea un rincón tranquilo y acogedor donde pueda descansar plácidamente.
Problemas físicos menores a los que prestar atención
Página 2 de 4
