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11 SEÑALES DE QUE TU PERRO SE ACERCA AL FINAL DE SU VIDA

azz azz 13 min de lectura

Los perros son mucho más que mascotas. Nos acompañan en nuestro día a día, nos dan la bienvenida en los paseos y nos hacen compañía tanto en los buenos como en los malos momentos. Por eso, puede ser desgarrador ver cómo nuestro amigo de cuatro patas empieza a envejecer, pierde energía o deja de comportarse como antes.

Pero, ¿cómo saber si tu perro simplemente muestra signos normales de envejecimiento o si su salud está empezando a deteriorarse?

No existe una forma sencilla de predecir cuánto tiempo vivirá un perro. Muchos signos asociados con el final de la vida también pueden ser causados ​​por dolor, infección u otras enfermedades tratables, por lo que es importante no sacar conclusiones precipitadas.

Lo más importante es observar los cambios, controlar la calidad de vida de tu perro y contactar con tu veterinario si algo te preocupa. Aquí tienes 11 señales a las que debes prestar atención.

1. LOS NIVELES DE ENERGÍA DISMINUYEN GRADUALMENTE

¿Recuerdas cuando tu perro podía perseguir una pelota durante horas, dar largos paseos sin cansarse o recibirte en la puerta con gran entusiasmo?

A medida que los perros envejecen, es común que se muevan más despacio y necesiten más descanso. Los paseos pueden acortarse y es posible que prefieran tumbarse en un lugar cómodo en lugar de jugar.

Una disminución gradual en el nivel de actividad no significa necesariamente que la vida esté llegando a su fin. La osteoartritis, los problemas cardíacos, la anemia y otras afecciones también pueden provocar letargo en un perro.

Intenta adaptar la rutina diaria de tu perro a sus necesidades. Paseos más cortos y tranquilos, un lugar cómodo para tumbarse y tiempo para descansar pueden ser de gran ayuda. Si tu perro pierde energía repentinamente o parece inusualmente débil, debes consultar con tu veterinario.

2. CAMBIOS EN EL APETITO

Un perro que normalmente come con mucho gusto pero que de repente deja la comida, puede ser señal de que algo anda mal.

En perros mayores, el apetito puede verse afectado por problemas dentales, náuseas, dolor, disminución del olfato o enfermedades de los órganos internos. Algunos perros comen menos, mientras que otros comienzan a beber mucha más agua que antes.

No des por sentado que la falta de apetito se debe simplemente a la edad. Vigila la cantidad de comida y bebida que ingiere tu perro y observa si tiene dificultades para masticar o tragar.

Si tu perro se niega a comer, sobre todo si notas algún cambio, consulta con tu veterinario. No lo obligues a comer ni le des medicamentos para humanos a menos que tu veterinario te lo recomiende.

3. PÉRDIDA DE PESO O CAMBIOS CORPORALES INEXPLICABLES

Un perro mayor puede perder masa muscular y cambiar de forma corporal, pero la pérdida de peso evidente o inexplicable no debe considerarse una parte inevitable del envejecimiento.

La pérdida de peso puede estar relacionada con enfermedades dentales, problemas digestivos, desequilibrios hormonales o enfermedades de órganos, entre otras cosas. Algunos perros también pueden aumentar de peso porque hacen menos ejercicio.

Si observa que las costillas o los huesos de la cadera de su perro se están volviendo más prominentes, que está perdiendo masa muscular o que su peso está cambiando sin razón aparente, debe pedir cita con su veterinario.

El pesaje regular puede ayudar a detectar cambios a tiempo. Su veterinario podrá evaluar si su perro necesita un tipo de alimento diferente, raciones ajustadas o pruebas adicionales.

4. EL PERRO DUERME MÁS O PARECE INQUIETO POR LA NOCHE

Muchos perros mayores duermen más que antes. Pueden tomar siestas más largas durante el día y mostrar menos interés en las actividades que antes los mantenían ocupados.

Al mismo tiempo, algunos perros mayores pueden tener problemas para encontrar la tranquilidad. Deambulan por la noche, cambian de postura al dormir con frecuencia o parecen confundidos cuando su entorno está en silencio.

Estos cambios pueden deberse al dolor, a la necesidad de salir más a menudo o a cambios cognitivos relacionados con la edad. Por lo tanto, es importante considerar la situación en su conjunto, no solo la cantidad de horas que duerme el perro.

Proporciónele a su perro un lugar tranquilo y de fácil acceso para dormir. Una rutina diaria regular y paseos cortos pueden ser de gran ayuda. En caso de inquietud nocturna persistente o confusión evidente, consulte con su veterinario para determinar si existe una causa tratable.

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