5. Menor libertad de movimiento
La artritis puede provocar que una articulación se mueva con menos facilidad.
Tal vez ya no puedas doblar los dedos tanto como antes. O quizás notes que te resulta más difícil doblar la rodilla por completo, levantar el brazo por encima de la cabeza o subir escaleras.
Cuando el dolor y la rigidez persisten durante mucho tiempo, las actividades diarias pueden volverse cada vez más difíciles.
Por ejemplo, considere lo siguiente:
- abrir un frasco;
- abotonar un abrigo;
- subir escaleras;
- caminando;
- levantarse de una silla;
- llevar la compra;
- sostener un bolígrafo;
- de pie durante mucho tiempo.
Cuando notes que el dolor articular empieza a limitar tu vida diaria, deberías consultar con un médico.
6. Dolor recurrente en múltiples articulaciones
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