Con la edad, la piel cambia: se vuelve más fina y vulnerable, y sus necesidades son diferentes a las de cuando se tenía 30 o 40 años. Sin embargo, muchas personas mantienen sus antiguos hábitos de higiene, sin ser conscientes de que un simple error relacionado con la frecuencia de la ducha puede empeorar la sequedad o provocar picazón.
Entonces, ¿con qué frecuencia deberías ducharte después de cumplir 65 años? Los dermatólogos coinciden en gran medida: no demasiado a menudo, pero tampoco demasiado poco.
Piel más fina y sensible.
Con la edad, nuestra piel pierde gradualmente elasticidad y firmeza. La producción de sebo disminuye, lo que significa que la piel tiene menos de la capa protectora natural que retiene la humedad y ayuda a prevenir la irritación. La barrera cutánea —la capa más externa que nos protege de la sequedad y las agresiones externas— también se debilita.
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