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Albóndigas de sémola perfectas: esponjosas, ligeras y siempre un éxito.

azz azz 2 min de lectura

Las albóndigas de sémola son la esencia de una buena sopa de pollo. Bien hechas, son suaves, esponjosas y casi se deshacen en la boca. El secreto no reside en ingredientes complicados, sino en las proporciones adecuadas y en unos sencillos trucos que marcan la diferencia.

Ingredientes (3–4 porciones)
2 huevos
6–8 cucharadas de sémola
una pizca de sal
Método de preparación paso a paso
1. Batir los huevos

En un bol, batir los huevos con una pizca de sal hasta que estén ligeramente espumosos.

2. Añade la sémola.
Incorpora la sémola gradualmente y mezcla suavemente. La consistencia debe ser cremosa, no espesa.

3. Deja reposar la mezcla.
Déjala reposar de 5 a 10 minutos para que la sémola absorba el líquido y se hinche.

4. Forme las albóndigas.
Tome un poco de la mezcla con una cuchara humedecida y coloque las albóndigas en la sopa caliente, pero sin que llegue a hervir.

5. Cocínalo correctamente.
Tapa la olla y cocina a fuego lento durante 10-15 minutos. Las albóndigas subirán y quedarán esponjosas.

Trucos para hacer dumplings perfectos
La consistencia es clave: si está demasiado espesa, los dumplings quedarán gomosos.
No cocines demasiado la sopa, se deshará.
Tapa la olla: esto ayuda a que se “hinchen”.
Prueba el primer dumpling: si está demasiado blando, añade un poco más de sémola.
No los revuelvas en la olla inmediatamente; déjalos reposar.

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