En verano, los tomates están en su mejor momento: jugosos, dulces y llenos de sabor. Pero cuando termina la temporada, los tomates maduros van desapareciendo poco a poco tanto de los huertos como de los estantes de las tiendas.
Por suerte, puedes guardar algo de ese sabor veraniego para los meses más fríos.
Es muy práctico tener una buena reserva de tomates en conserva. En invierno, basta con abrir un frasco y tendrás al instante una base deliciosa para salsas de pasta, guisos u otros platos.
El secreto no reside en ingredientes complicados, sino principalmente en utilizar tomates buenos y maduros y un método de conservación fiable.
¿Qué necesitas?
Para una conserva de tomate sencilla necesitarás:
Tomates maduros y firmes,
sal
, posiblemente un poco de azúcar, según la receta
, posiblemente hierbas como laurel, orégano o albahaca,
frascos adecuados con tapa,
una olla grande para el proceso de envasado.
Preferiblemente use tomates firmes, maduros y sin daños.
PASO 1: Elige los mejores tomates.
La calidad del resultado final comienza con los tomates.
Elige tomates maduros y sabrosos, y desecha los que estén dañados o muestren signos de deterioro. Si es posible, lo ideal son los tomates cultivados en casa, pero también puedes usar tomates del mercado o del supermercado.
Cuanto mejor sea la calidad de los tomates desde el principio, mejor será el resultado final.
PASO 2: Lavar los tomates
Lave los tomates cuidadosamente bajo el grifo.
Luego, retire los tallos y corte las partes dañadas.
Luego puedes dividir los tomates en trozos más pequeños.
Si prefieres una base de tomate con trozos grandes, puedes usar trozos más grandes.
PASO 3: Preparar los tomates
Una forma sencilla de procesar los tomates es calentarlos rápidamente primero.
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