La edad, un factor que con demasiada frecuencia se olvida
Con la edad, la masa muscular disminuye naturalmente y los tendones pierden flexibilidad. Por ello, las mujeres mayores de 50 años se ven particularmente afectadas. La buena noticia es que mantenerse activa y bien hidratada a diario puede reducir significativamente la frecuencia de estos episodios. No es necesario un programa intensivo; simplemente caminar con regularidad marca una gran diferencia.
Gestos que alivian el dolor (y los que lo previenen)
Cuando se produce un calambre, estirar suavemente el músculo afectado es el reflejo más efectivo. También puede masajear la zona, caminar despacio por la habitación o aplicar una toalla tibia en la zona dolorida. Para los calambres en las pantorrillas, apoyar el pie completamente en el suelo e inclinarse ligeramente hacia adelante ayuda a liberar la tensión.
Para prevenir la recaída, a menudo basta con unos pocos hábitos sencillos: – Estiramientos suaves de las pantorrillas y los isquiotibiales antes de acostarse – Buena hidratación durante todo el día – Una dieta rica en magnesio y potasio (plátanos, legumbres, frutos secos y semillas) – Calentamientos antes del ejercicio y estiramientos después.
¿Cuándo se debe consultar a un médico?
Seguir leyendo
Página 2 de 3
Página 2 de 3
