Cuando fallece un ser querido, solemos pensar que todo termina con su último aliento. Sin embargo, en muchas tradiciones espirituales, la muerte no es una ruptura definitiva, sino una transición. Se dice que el alma no abandona este mundo de inmediato, sino que se toma un tiempo para despedirse de sus seres queridos. Estas señales, a veces enigmáticas, suelen malinterpretarse, aunque se perciben principalmente como mensajes de amor y consuelo, que ofrecen un profundo apoyo a los familiares en duelo.
Señales que suscitan dudas… pero que no son alarmantes.

Simbolizarían un discreto intento del alma por llamar la atención, señalar su presencia o simplemente despedirse. Lejos de provocar temor, estas señales serían la expresión de una conexión que perdura también de otras formas.
Cuando el alma quiere ser escuchada
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