detectado por los empleados de la funeraria. Incluso movió los dedos, lo que provocó una respuesta inmediata de los servicios de emergencia.
Estas situaciones, extremadamente raras pero bien documentadas, nos recuerdan con fuerza que la medicina, por muy precisa que sea, a veces puede equivocarse ante los casos más extremos.
A veces, la vida pende de un solo grito en la oscuridad.
