Para regar las plántulas jóvenes, elige una infusión tibia de manzanilla. Este remedio natural tiene propiedades antifúngicas que desinfectan las semillas y evitan que se marchiten, es decir, que se desarrollen hongos dañinos.
Paso 2: Fertilizante casero hecho con leche y levadura.
Antes de plantar en el exterior, aplícales a tus plantas un “cóctel de crecimiento” para reforzar su sistema inmunológico.
Receta de fertilizante orgánico:
- 100 ml de leche: Aportan calcio y fósforo, esenciales para la estructura celular de la planta.
- 1 cucharadita de levadura seca: Los microorganismos presentes en la levadura estimulan el desarrollo de las raíces.
- Preparación: Mezclar la leche y la levadura, dejar reposar durante 30 minutos y luego diluir todo en 1 litro de agua en una proporción de 1 a 10.
Paso 3: Plantación estratégica
Después de unos 7 días, cuando las plántulas hayan germinado bien, será el momento de plantarlas en el jardín.
- Espaciado: Cava agujeros de 2 cm de profundidad, con una distancia de 30 cm entre cada planta, para garantizar una buena circulación del aire.
- El paso más importante: ¡No quites la cáscara! Tritúrala suavemente entre las manos antes de plantar. A medida que se descompone lentamente, liberará calcio y fósforo directamente a las raíces, favoreciendo así su desarrollo.
- Primer riego: Utilice la solución de leche y levadura para desinfectar la tierra y estimular de inmediato el crecimiento de las plantas.
Preguntas frecuentes: Tus preguntas sobre el cultivo natural de pepinos
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