Cómo usar azúcar para un hígado más tierno y jugoso:
Antes de poner el hígado en la sartén, simplemente espolvoréalo con una pizca de azúcar. Eso es todo: sin marinar y sin complicaciones.
Primero, el hígado quedará suave y jugoso. No se endurecerá y su sabor será más intenso y agradable. Si prefiere una textura aún más suave, puede dejarlo un rato en agua ácida (por ejemplo, con un poco de limón o vinagre).
En segundo lugar, mejorará el sabor del alimento. El hígado suele tener un sabor amargo, lo que disuade a muchos de prepararlo. El azúcar granulada ayuda a eliminar este amargor, suaviza las fibras y libera los agradables aromas que se desarrollan durante la fritura.
No hace falta exagerar: una pizca de azúcar es suficiente para que el hígado quede suave, jugoso y perfectamente equilibrado.
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