Este sutil fenómeno, conocido como hiperviscosidad sanguínea, hace que la sangre sea más densa y viscosa. Como resultado, circula más lentamente, lo que aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos y sobrecarga el corazón. Diversos estudios han demostrado que esta viscosidad es tan peligrosa para nuestra salud cardiovascular como el colesterol. Y, sin embargo, rara vez se habla de ello…
Hábitos sencillos para reducir el riesgo
Buenas noticias: ¡Puedes tomar medidas! Aquí tienes algunos hábitos sencillos que puedes integrar en tu rutina diaria:
Salga a caminar a diario; incluso 30 minutos son suficientes.
Estírese durante los viajes largos, especialmente en avión o en coche.
Evite la ropa ajustada, sobre todo en las piernas.
Eleve las piernas con regularidad, aunque solo sea por unos minutos.
Reduzca su consumo de sal y limite el de alimentos procesados.
Use medias de compresión si tiene un mayor riesgo o si su médico se lo recomienda.
Consuma ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos, frutos secos o suplementos.
Consulte con su médico sobre su método anticonceptivo, especialmente si tiene otros factores de riesgo.
A veces, un simple gesto basta para marcar la diferencia.
