Cómo incorporarlo fácilmente a tu plato
Consumirlo unas pocas veces por semana es suficiente para obtener sus beneficios. Se disfruta mejor en preparaciones ligeras: hervido, con un chorrito de aceite de oliva, a la parrilla o asado al horno. Evite freírlo, ya que esto degrada los ácidos grasos omega-3 y añade peso innecesario a la comida.
Para potenciar aún más sus efectos, se puede acompañar con un chorrito de limón (que favorece la absorción de nutrientes), boniato para obtener energía o un buen plato de verduras verdes.
Y, por supuesto, la dieta siempre funciona mejor cuando se combina con el movimiento: un paseo diario o unos cuantos estiramientos marcan la diferencia a la hora de estimular los músculos.
Cuídate con pequeños gestos sencillos y tu cuerpo te lo agradecerá cada día. 🐟
