Un pequeño gesto, un gran resultado.
Si bien la eliminación de este conducto no es un requisito legal ni sanitario estricto, es una práctica muy recomendable. Elimina residuos, mejora la textura y puede prevenir molestias digestivas leves en personas más sensibles.
En la cocina, son siempre los pequeños detalles los que marcan la diferencia entre un plato decente y uno memorable.
