Experimenté exactamente eso. Mi primera reacción fue de miedo e incomprensión. Pensé que había descubierto una oruga gigante o algún animal extraño. Pensativo y un poco preocupado, decidí investigar para averiguar qué era.
Y la respuesta me sorprendió.
No era un animal, sino una seta muy especial.

La misteriosa “criatura” era en realidad un hongo llamado Anthurus archeri, más conocido como Dedos del Diablo. El nombre ya de por sí impresiona, pero su aspecto no ayuda.
Este hongo es originario de Australia y Tasmania, pero se ha extendido gradualmente a varias regiones del mundo. Hoy en día, se puede encontrar en Europa, especialmente en zonas húmedas y boscosas.
Lo que la hace tan impresionante es su forma: parece dedos rojos o pequeños tentáculos que sobresalen del suelo, a menudo cubiertos de una sustancia viscosa.
¿Por qué huele tan mal este champiñón?
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