Es un poco como hojear una revista un domingo por la mañana con un café: le das un mordisco, piensas, sonríes… y a veces, te reconoces a ti mismo.
¿Y si fueras un poco de ambas cosas?
Lo cierto es que rara vez encajamos en una sola categoría. Dependiendo de los acontecimientos de la vida, las experiencias o incluso nuestro estado de ánimo del día, nuestra percepción puede cambiar.
Puedes ser directo en algunas situaciones y profundamente intuitivo en otras. Y es precisamente esta riqueza interior la que hace que tu personalidad sea tan hermosa.
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