Para muchos, una mañana sin café parece impensable. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que tomar esta bebida a primera hora de la mañana podría no ser lo ideal para la vitalidad y la salud. De hecho, la cafeína consumida justo después de despertarse puede alterar el ciclo natural del cortisol, la hormona que influye en nuestro estado de alerta.
El papel del cortisol: la “hormona del despertar”
El cortisol, a menudo denominado la «hormona del estrés», desempeña un papel crucial en nuestro despertar matutino. De hecho, sus niveles aumentan de forma natural entre 30 y 45 minutos después de levantarnos, ayudándonos a estar más alerta y concentrados. Tomar café durante este periodo de actividad puede alterar este proceso y reducir los efectos de la cafeína. «Al retrasar la primera taza de café, te beneficias de la energía natural sin sobrecargar tu cuerpo con estimulantes», explica Vincent Leouek, experto en cronobiología.
Cafeína y cortisol: una combinación delicada
Tomar café cuando los niveles de cortisol están en su punto máximo puede reducir la efectividad de la cafeína, ya que el cuerpo se encuentra en un estado natural de alerta. Además, puede aumentar el estrés posteriormente. El consumo excesivo de cafeína, combinado con altos niveles de cortisol, puede incrementar el estrés e incluso favorecer la acumulación de grasa, lo cual dista mucho de ser beneficioso para nuestro bienestar.
¿Cuál es el mejor momento para tomar café y obtener el máximo efecto?
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