Esto demuestra que un detalle puramente técnico puede, con el tiempo, convertirse en un rasgo distintivo visual. Algo parecido a esas pequeñas cosas cotidianas que acaban definiendo un objeto de culto.
¿Y si todas las gorras tuvieran este agujero? No exactamente; algunos modelos aún no lo tienen. Pero las principales marcas se adhieren a este estándar, y eso es algo positivo.
La próxima vez que cojas tu bolígrafo favorito, mirarás ese pequeño agujero con otros ojos.
