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Según los médicos, estas dos bebidas deben evitarse a toda costa antes de acostarse.

azz azz 4 min de lectura

La cafeína y el alcohol, los enemigos silenciosos de una buena noche de sueño.

¿La otra gran amenaza por la noche? Las bebidas que interrumpen nuestro sueño. El café, las bebidas energéticas, pero también el alcohol —que solemos imaginar como una ayuda natural para conciliar el sueño— en realidad sabotean nuestros ciclos de sueño profundo.

El alcohol, en particular, da la ilusión de favorecer el descanso, pero interrumpe las fases de recuperación más importantes para el corazón. La cafeína, por otro lado, mantiene el sistema nervioso alerta cuando debería estar en estado de reposo.

Sin embargo, según datos de los CDC de EE. UU., el sueño profundo desencadena un fenómeno valioso: la bajada nocturna de la presión arterial, un descenso natural del 10 al 20 % que permite que el corazón y las arterias descansen. Cuando este mecanismo se interrumpe, la presión arterial permanece elevada durante demasiado tiempo, noche tras noche. Con el tiempo, las arterias se dañan. Un estudio publicado en la revista *Neurology* incluso estableció que los trastornos crónicos del sueño constituyen un factor de riesgo vascular independiente, comparable al tabaquismo o al colesterol alto.

Pequeños cambios que marcan la diferencia

Buenas noticias: no hace falta cambiarlo todo radicalmente. Unos pequeños ajustes son suficientes para cuidar tu corazón a diario.

– Deja de consumir bebidas azucaradas, con cafeína o alcohólicas al menos 4 a 6 horas antes de acostarte. Sustitúyelas por una infusión de manzanilla, menta o hibisco, sin azúcar añadido. – Adopta un horario regular para ir a dormir. Despertarse y acostarse a la misma hora estabiliza el sistema nervioso y favorece la conocida bajada natural de la presión arterial. – Crea un ambiente propicio para el descanso : una habitación fresca, oscuridad total y, sobre todo, mantén alejadas las pantallas, ya que interrumpen la producción de melatonina. – Consulta a tu médico regularmente para controlar tu presión arterial, colesterol y frecuencia cardíaca.

La mejor protección cardiovascular comienza cada noche, con la elección adecuada de lo que bebes.

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