¿Te has fijado en esas dos pequeñas hendiduras simétricas en la base de la columna, justo encima de las caderas? A menudo llamadas «hoyuelos de Venus», intrigan y fascinan. ¿Son un signo de belleza? ¿Un indicador de buena salud? ¿O simplemente una peculiaridad anatómica? Analicémoslas con más detalle, sin mitos ni exageraciones.
Hoyuelos de Venus: una simple cuestión de anatomía.

En concreto, en algunas personas, el ligamento de esta zona es más corto o más prominente, lo que provoca estas hendiduras visibles en la superficie de la piel. Esto no es un indicador de salud ni una señal especial: simplemente se trata de una variación anatómica natural.
En otras palabras, la estructura de tu pelvis determina su presencia, no tu nivel de actividad física.
Principalmente un rasgo genético
Si tu madre o tu abuela tienen estos hoyuelos, es posible que tú también los tengas. Al igual que la forma de la nariz o el color de los ojos, es un rasgo hereditario.
No puedes “crearlas” intencionalmente. La actividad física regular y un menor porcentaje de grasa corporal pueden hacerlas más visibles si ya existen, pero no aparecerán si tu estructura ósea no lo permite.
¿Y qué pasa con los hombres?

En los hombres, a veces se les llama “hoyuelos de Apolo”, en referencia al dios griego Apolo, asociado con la armonía y la belleza.
El principio anatómico es idéntico: se trata de la misma característica ubicada en el mismo lugar. Una vez más, esto no es señal de rendimiento ni de una condición física superior, aunque el imaginario colectivo tienda a atribuirles este simbolismo.
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