No descuides tu salud a diario.
El duelo afecta tanto al cuerpo como a la mente. Comemos peor, dormimos mal y olvidamos las citas médicas. Es algo natural, pero peligroso a largo plazo. Cuidarse no es egoísta; al contrario, es una forma de honrar la vida compartida. A veces, una rutina sencilla es suficiente: un paseo matutino, comidas a horas fijas, revisiones médicas periódicas. Estas acciones simples ayudan a reconstruir, poco a poco, pero con seguridad.
Superar este período con amabilidad hacia uno mismo ya es el mayor acto de valentía
