2. Dificultad con la planificación y las tareas diarias.
Algunas personas notan que actividades que antes les resultaban fáciles de repente requieren mucho más esfuerzo.
Por ejemplo, piensa en planificar la compra de alimentos, seguir una receta conocida, pagar facturas o concertar una cita.
Cuando alguien pierde con frecuencia el orden de pasos sencillos o ya no sabe cómo realizar una tarea familiar, puede ser motivo para buscar consejo.
3. Problemas con actividades familiares
Otra posible señal es la dificultad para realizar actividades que la persona ha llevado a cabo sin problemas durante años.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, al cocinar, conducir, hacer las tareas del hogar o utilizar electrodomésticos de uso habitual.
No se trata de un error aislado, sino de un problema recurrente que es claramente diferente al del pasado.
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