Son parte de nuestra vida diaria, pero las ignoramos o les tememos. El flujo vaginal no es solo una molestia menor: protege silenciosamente nuestro equilibrio íntimo. ¿Y si por fin aprendiéramos a comprenderlo para poder cuidarnos mejor?
Comencemos con una simple observación: el flujo vaginal dista mucho de ser sucio o innecesario. De hecho, actúa como un sistema natural de autolimpieza, desarrollado por nuestro propio cuerpo. Secretado por el cuello uterino y las paredes vaginales, cumple funciones esenciales: elimina las células muertas, mantiene un pH equilibrado y forma una barrera protectora contra bacterias y hongos. Sin él, nuestro sistema de defensa íntima se debilitaría. En resumen, es nuestro aliado discreto pero indispensable.

¿Por qué cambian tus pérdidas a lo largo de tu ciclo?
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