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CALABAZA RELLENA CON CHAMPIÑONES AL HORNO: SIN CARNE, JUGOSA Y LLENA DE SABOR

azz azz 9 min de lectura

CÓMO PREPARAR LAS VERDURAS

Empieza lavando bien la calabaza. Normalmente no hace falta pelarla, ya que la piel es comestible y aporta color y textura.

Corta la calabaza en rodajas o medias lunas. Si prefieres trozos más grandes que se mantengan mejor durante la cocción, puedes cortarlos en rodajas más gruesas.

Limpia los champiñones y sécalos con cuidado. Corta los champiñones pequeños por la mitad y los más grandes en rodajas.

Intenta no cortar los champiñones demasiado finos. Los trozos un poco más gruesos tendrán una mejor textura después de freírlos.

Pela la cebolla y córtala en tiras. Luego pica finamente el ajo.

Coloca la calabaza, los champiñones, la cebolla y el ajo en un tazón grande.

Añade aceite y especias.

Vierta 4 o 5 cucharadas de aceite.

Añade sal, pimienta, pimentón molido y las especias secas que prefieras. El tomillo y el orégano combinan especialmente bien con este plato.

Mezcla todo bien con una cuchara grande o con las manos limpias para que el aceite y las especias se distribuyan uniformemente sobre las verduras.

Es importante no excederse con la cantidad de aceite. La calabaza y los champiñones contienen mucho líquido y no necesitan grandes cantidades de aceite para quedar bien en el horno.

Un sencillo truco para freír mejor

Si desea obtener una superficie lo más dorada posible, las verduras deben distribuirse en una capa uniforme sobre la bandeja para hornear.

Evita llenar demasiado el recipiente, evitando que las verduras queden apiladas. Si está demasiado lleno, se cocerán al vapor en lugar de asarse y dorarse.

Si va a preparar una porción grande, no dude en utilizar una bandeja de horno grande.

Pan rallado para una superficie extra crujiente

Este paso es completamente opcional.

Si quieres darle un poco más de textura, puedes espolvorear una fina capa de pan rallado sobre las verduras antes de meterlas en el horno.

El pan rallado contribuirá a que la superficie quede ligeramente crujiente y dorada.

No necesitas mucho. Un par de cucharadas suelen ser suficientes.

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