Su prometida no podía creerlo.
Salir de la morgue no significaba volver a la normalidad. Cuando Sipho intenta contactar a su prometido, quien también resultó levemente herido en el accidente, su reacción es devastadora. Convencida de su muerte, no acepta de inmediato la realidad de este inesperado regreso. Para ella, el hombre que amaba ya no estaba; verlo reaparecer así era imposible.
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Una reacción humana, en última instancia muy comprensible, pero que nos recuerda hasta qué punto estos errores de diagnóstico causan trastornos que van mucho más allá de la persona directamente afectada.
Despertares inesperados que han marcado la historia
La historia de Sipho no es del todo única. En 1915, en Estados Unidos, una mujer llamada Essie Dunbar, declarada muerta tras una convulsión, fue enterrada antes de que su familia se percatara de que aún respiraba. Cuando se abrió el ataúd a petición de su hermana, se incorporó, causando gran asombro. Más recientemente, una mujer que se dirigía a su propio funeral, según se informó, aún tenía pulso,
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