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Demencia: 10 señales tempranas que nunca debes ignorar (y 9 hábitos para proteger tu cerebro)

azz azz 3 min de lectura

Todos olvidamos dónde dejamos las llaves. A veces se nos escapa un nombre que tenemos en la punta de la lengua. Estos pequeños lapsos de memoria son parte de la vida… pero algunas señales merecen nuestra atención. La demencia no aparece de la noche a la mañana: se instala lentamente, casi imperceptiblemente. Aprender a reconocer sus primeros síntomas te da una verdadera oportunidad de actuar a tiempo, ya sea por ti mismo o por un ser querido.

Estas son las señales que deberían alertarte.

El primer síntoma, y ​​el más conocido, es la pérdida de memoria que dificulta la vida diaria : olvidar conversaciones recientes, repetir la misma pregunta varias veces o recordar una cita importante. Esto ya no es un simple despiste, sino un verdadero inconveniente en el día a día.

A continuación, surge la dificultad para planificar o resolver problemas sencillos : seguir una receta conocida, gestionar las facturas, mantener la concentración en una tarea repetida cien veces. El cerebro se esfuerza donde antes destacaba.

La confusión en el tiempo y el espacio también es muy reveladora. No saber qué día es, sentirse desorientado en un lugar que, sin embargo, resulta familiar… Estos momentos de desorientación no deben tomarse a la ligera.

También pueden presentarse problemas de percepción visual y espacial : dificultad para calcular distancias, problemas para reconocer rostros conocidos o dificultad para leer una línea de texto. Estos síntomas suelen atribuirse al cansancio, pero merecen especial atención.

En cuanto al lenguaje, encontrar las palabras adecuadas se vuelve difícil : das vueltas alrededor de una palabra, repites frases, pierdes el hilo de la conversación. Ya no se trata solo de un silencio pasajero.

Otros signos completan este cuadro: extraviar objetos en lugares incongruentes , tomar malas decisiones (financieras, de seguridad, de higiene), aislarse gradualmente de la vida social y de las actividades favoritas, cambiar de personalidad —volverse desconfiado, irritable o ansioso sin razón aparente— y, finalmente, tener dificultades para seguir una conversación o procesar información nueva.

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