Una amistad que resiste el paso del tiempo.
Dos destinos diferentes, una humanidad compartida. La amistad entre Diana y Michael Jackson nos recuerda que detrás de los íconos siempre hay personas profundamente conmovedoras, y que los lazos más hermosos a veces surgen donde menos se esperan.
Algunas amistades son demasiado valiosas como para desaparecer, incluso con el paso del tiempo.
