Te despiertas una mañana con ronchas rojas e hinchadas que te pican más que nunca. No hay picaduras de insectos visibles, nada raro en tu plato… y, sin embargo, tu piel está descontrolada. La urticaria es una de esas reacciones cutáneas que pueden aparecer de forma totalmente inesperada. Y lo fascinante —y un tanto preocupante— es que los desencadenantes suelen ser mucho más numerosos de lo que podrías pensar.
¿Qué es lo que realmente ocurre debajo de tu piel?
La urticaria se produce por una leve reacción interna. Ciertas células del cuerpo, llamadas mastocitos, liberan histamina al torrente sanguíneo. ¿El resultado? Los pequeños vasos sanguíneos de la piel filtran líquido, creando las características ronchas elevadas, rojas en los bordes y más claras en el centro.
Lo que distingue la urticaria de otras reacciones cutáneas es su carácter transitorio: cada roncha suele desaparecer sin dejar rastro en 24 horas. Sin embargo, pueden aparecer otras nuevas inmediatamente en otras partes del cuerpo. ¡Qué fastidio, ¿verdad?!

Agudo o crónico: no es lo mismo.
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