La buena noticia es que con métodos sencillos se puede hacer que la yuca sea perfectamente comestible. Estas prácticas, a menudo ancestrales, ahora están avaladas por expertos:
- Pele la raíz con cuidado, ya que la cáscara concentra una gran parte de las sustancias indeseables.
- Remoje la yuca pelada en agua durante uno o dos días, cambiando el agua regularmente.
- Cocinar bien en agua hirviendo antes de consumir.
- La fermentación en ciertas preparaciones tradicionales es un método particularmente eficaz.
Estos pasos, realizados en este orden, reducen significativamente los compuestos problemáticos y hacen que los alimentos sean seguros.
¿Por qué seguimos comiéndolo a pesar de todo?
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