Mejora tus rutinas de higiene dental.
¡Cepillarse los dientes no siempre es suficiente! Para una boca realmente limpia, debes:
Usa hilo dental para eliminar los restos de comida entre los dientes.
Limpia tu lengua con un raspador lingual o un cepillo de dientes, ya que suele albergar gran cantidad de bacterias.
Enjuágate la boca con un enjuague bucal antibacteriano sin alcohol antes de acostarte.
Al adoptar estos sencillos hábitos, reducirás significativamente la propagación de las bacterias que causan el mal aliento.
Presta atención a tu alimentación.
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