Una página que nunca se cierra del todo
Un mes después, Diana falleció trágicamente en París. Para Hasnat, el impacto fue inmenso. Discreto hasta el final, asistió al funeral sin buscar jamás protagonismo. Aún hoy, habla de ella con la misma ternura, desde una vida sencilla alejada de las cámaras, tal como siempre deseó.

Sus amigas más cercanas son categóricas: a pesar de todas las historias que se le atribuyen a la princesa, Hasnat es la única a la que ella ha llamado “su verdadero amor”.
Mucho más que una princesa
Esta historia nos recuerda algo esencial: detrás del ícono mundial había una mujer como cualquier otra, con deseos sencillos: reír, amar, existir sin ser juzgada. Diana anhelaba lo que todos buscamos: la verdadera felicidad.
Quizás la verdadera corona de Diana fue ese amor.
