¿La mejor solución? Si te gusta esta parte, recuerda quitarle la piel antes de cocinarla o limitar su consumo para una comida más equilibrada.

La cola de pollo: un sabor intenso, pero no del todo inofensivo.
También conocida como “pigostilo” en algunos libros o “phao câu” en ciertas tradiciones culinarias, la cola de pollo es apreciada por su textura tierna y su rico aroma. Sin embargo, esta parte de la anatomía del ave cumple funciones específicas relacionadas con la eliminación de ciertos desechos. Por lo tanto, en algunos casos, puede concentrar elementos indeseables.
Nuestro consejo: si prefiere cortes ligeramente grasos, opte por la piel asada al horno (con moderación, por supuesto) y reserve la cola para sus caldos caseros.

La molleja: un clásico que requiere una limpieza a fondo.
Seguir leyendo
Página 2 de 4
Página 2 de 4
