La molleja: un clásico que requiere una limpieza a fondo.
¡Ah, la molleja! Ya sea en ensaladas, confitada o en salsas, deleita a los gourmets. Pero cuidado, es un órgano muy activo en los pollos: tritura la comida, como una especie de molinillo natural. Esto significa que puede contener impurezas si no se limpia correctamente.
La forma correcta de hacerlo: enjuáguela siempre bien con agua limpia, retire la membrana gruesa si la tiene y cocínela durante un buen rato. ¡Un pequeño esfuerzo para un placer sin preocupaciones!

Pulmones de pollo: un corte discreto que conviene evitar
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