Despertarse a las 3 de la mañana y no poder volver a dormirse es común, especialmente después de los 60 años. Envejecimiento, hábitos, señales del cuerpo: ¿debemos preocuparnos o simplemente ajustar nuestro ritmo?

Disminución natural de la melatonina con la edad.
Nuestro sueño está regulado por una hormona clave: la melatonina. Esta hormona ayuda al cuerpo a comprender que es hora de un sueño profundo.
Con el paso de los años, su producción disminuye de forma natural. Como consecuencia, el sueño se vuelve más ligero y fragmentado. Alrededor de las 2 o 3 de la madrugada, sus niveles pueden ser lo suficientemente bajos como para provocar un despertar espontáneo.
A esto se le suma una mayor sensibilidad a la luz (farola exterior, un indicador en un dispositivo electrónico, una pantalla encendida…) y el cerebro puede interpretar estas señales como la llegada de la mañana.
Un consejo sencillo: oscurecer completamente la habitación (cerrar las persianas, usar cortinas opacas) y evitar las pantallas al menos una hora antes de acostarse puede mejorar mucho la calidad del sueño.
Cambio en el ritmo circadiano
Página 1 de 5
