A menudo se puede hacer mucho para mantener la movilidad.
Un dolor de cadera no significa necesariamente que tengas que dejar de hacer ejercicio. Al contrario, la actividad física adaptada puede ser una parte importante del tratamiento de los problemas de cadera.
Las actividades que ejercen poca presión sobre las articulaciones pueden ser buenas alternativas. Por ejemplo , caminar, andar en bicicleta y nadar permiten mantener el cuerpo en movimiento con un impacto menor que algunas actividades más extenuantes.
El entrenamiento de fuerza también puede ser beneficioso. Los músculos alrededor de la cadera y el muslo ayudan a estabilizar la articulación y facilitan los movimientos cotidianos. Un fisioterapeuta puede ayudarle con ejercicios adecuados a su condición y nivel de funcionalidad.
Sin embargo, es importante encontrar la carga adecuada. Si una actividad provoca de forma constante un dolor significativamente mayor durante o después, puede ser necesario reducir la intensidad o modificar el ejercicio.
¿Y el peso?
Si tienes sobrepeso, una pérdida de peso moderada y gradual puede ser beneficiosa para reducir la presión sobre las articulaciones de la cadera. No es necesario recurrir a dietas restrictivas ni a cambios drásticos.
Un objetivo más realista podría ser una dieta rica en verduras, frutas, cereales integrales y alimentos ricos en proteínas, combinada con actividad física regular.
Los pequeños cambios que se pueden mantener en el tiempo suelen ser más valiosos que las soluciones a corto plazo.
El alivio del dolor puede formar parte del tratamiento.
En caso de dolor, un médico o farmacéutico puede recomendar diversas formas de alivio del dolor, dependiendo de factores como la edad, otras enfermedades y los medicamentos que esté tomando.
El paracetamol y algunos antiinflamatorios pueden ser adecuados para algunas personas, pero no para todas. En particular, el uso prolongado de algunos antiinflamatorios puede conllevar el riesgo de efectos secundarios.
Por lo tanto, no debe utilizar este tipo de medicamentos de forma regular durante mucho tiempo sin consultarlo previamente con un profesional sanitario.
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