¿Tienes la piel seca, cansada o tirante? Las semillas de chía tienen una increíble capacidad de retención de agua: ¡pueden absorber hasta diez veces su propio peso! Esta extraordinaria propiedad ayuda a mantener la hidratación de la piel, devolviéndole elasticidad y luminosidad.
¿El secreto? Al consumirlas, hidratan la piel desde el interior. Usadas como mascarilla o aceite, forman una película protectora que retrasa la deshidratación.
Ácidos grasos omega-3 para aliviar las irritaciones de la piel.
Enrojecimiento, acné, eccema, psoriasis… Si tu piel es reactiva, los ácidos grasos omega-3 de las semillas de chía se convierten en tus mejores aliados. Estos ácidos grasos esenciales calman la inflamación y reducen el enrojecimiento.
¿Cómo utilizarlas? Una cucharada diaria de semillas de chía puede restablecer el equilibrio de tu piel. Además, el aceite de chía aplicado tópicamente calma las zonas sensibles.

Desintoxicación natural para una tez más clara.
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